La vuelta a casa con un bebé prematuro

Muy cerca de tu corazón

Por fin, tienes a tu bebé prematuro en casa. Cuídale con todo el amor que sientes por él. Te necesita atenta y paciente.

 
Madre y bebé prematuro

Los ruidos y el jaleo molestan mucho a estos pequeños porque son especialmente sensibles. No es necesario que prohibáis las visitas, pero intentad espaciarlas. Procurad que no se junte demasiada gente en la misma habitación en la que está el niño y no permitáis que pase de mano en mano. Necesitan tranquilidad y que no se les altere.

Interpretar las señales que envía un prematuro es difícil porque sus ritmos van cambiando y son poco predecibles. La estabilización de sus patrones de comportamiento es lenta; por eso es complicado saber si tiene hambre, está cansado o se siente incómodo por algo.

Cuando le cojas hazlo suavemente, háblale bajito y con dulzura, y procura que note tu corazón. El contacto piel con piel le calmará de forma muy especial.

Cuidados especiales

Los bebés prematuros contraen más enfermedades y con más facilidad que los nacidos a término porque son más débiles. Por eso es necesario extremar las precauciones. Para evitar infecciones hay que acentuar la higiene en todo lo concerniente al pequeño y evitar el contacto con los gérmenes.

* Más higiene. Son muy efectivas medidas sencillas como lavarse las manos cada vez que se vaya a tocar o alimentar al niño y evitar visitas de personas acatarradas o con cualquier otra enfermedad.

* Aire limpio. Las vías respiratorias de los prematuros son muy estrechas y se irritan con facilidad. Para mantener el aire puro y limpio intenta mantener la casa libre de polvo, ventila con frecuencia y no permitas que se fume.

* Temperatura estable. La temperatura ambiental ideal está entre los 21 y los 25 grados. Estos chiquitines tienen dificultad para mantener su temperatura corporal y para defenderse de las temperaturas extremas. Ten cuidado con las corrientes de aire y con las ventanas abiertas. Cuando haga frío utiliza ropas que le cubran los pies, y durante las primeras semanas un gorrito para dormir. Pon la cuna alejada de las rendijas por donde pueda colarse aire.

Cómo bañarle

Al principio no es aconsejable bañarle todos los días porque su piel es muy fina y delicada. El baño se puede limitar a una o dos veces a la semana, y el resto de los días bastará con limpiarle con un pañito suave y húmedo la zona del pañal, la cara y manos, y los pliegues donde puedan encontrarse restos de leche o suciedad. Realiza esta tarea en la habitación más cálida de la casa y, si fuera necesario, utiliza un calefactor para caldearla.

El sueño del prematuro

Los bebés prematuros duermen mucho más que los nacidos en su fecha, pero por períodos más cortos, es decir, se despiertan más veces. Además, su patrón de sueño es más inmaduro, por lo que sus fases de sueño profundo son más breves, y las de sueño ligero, más prolongadas. Es habitual que gimoteen, se muevan y se sobresalten.

A no ser que el médico te indique lo contrario, debe dormir boca arriba. En una cunita pequeña se sentirá más protegido y cómodo.

Si para un bebé nacido a término es importante establecer rutinas para que aprenda a dormir –mismo horario, mismo ritual precursor del sueño- con un prematuro lo es aún más pues su sistema nervioso es más inestable y necesita mucha tranquilidad para sentirse seguro. Por lo demás, es posible que tarde algo más en conciliar el sueño o que le resulte un poco más costoso adquirir un ritmo de descanso regular, pero todo es cuestión de paciencia.