6 cuidados claves para ayudar al prematuro a crecer

Las atenciones que necesita

Los cuidados que necesita un bebé prematuro no difieren mucho de los que recibe uno nacido a término. Pero son bebés más vulnerables y receptivos. Se trata de intensificar ciertos aspectos que les ayudará a superar su inmadurez.

 
prematuro

Con unas sencillas pautas, se pueden lograr grandes avances. Toma nota:

1. Dale mucho cariño. El contacto  piel con piel es fundamental. Ten en cuenta que tu bebé necesita cariño extra; su estancia en el hospital no ha sido fácil, y ambos tenéis que recuperar el tiempo perdido. Sigue poniendo en marcha el método canguro que seguramente ya practicabas en la maternidad. Además de la ternura que le proporciona estar sobre tu pecho, esta medida tiene beneficios para su salud: normaliza su respiración, mejora el control de su temperatura, reduce su nerviosismo, y favorece la lactancia.

2. Amamántale todo el tiempo que puedas. Si para cualquier bebé la leche materna es el mejor alimento, para un prematuro resulta de vital importancia. Estudios científicos han demostrado que, gracias a su composición, es la mejor tolerada, pues facilita un vaciado gástrico más rápido y menos retenciones, lo que reduce el riesgo de una de las complicaciones de salud más temidas en los prematuros, la enterocolitis necrotizante. Además, su aporte de defensas resulta fundamental para estos bebés, con un mayor riesgo de contraer enfermedades. Tan sólo habrás de tener en cuenta varios aspectos: dado que carecen de la fuerza suficiente, se cansan enormemente al succionar, con lo que las tomas deben hacerse en cantidades más pequeñas y a intervalos más cortos. Además, debido a la inmadurez de su sistema nervioso, puede que no llore para reclamar alimento, como otros niños, y le venzan sus ganas de dormir. En ese caso, tendrás que despertarle y animarle a comer, sin dejar que pasen más de 3 horas entre las tomas. 

3. Gimnasia pasiva diaria. Los bebés prematuros suelen sufrir tanto exceso como defecto de tono muscular y, por tanto, presentar rigidez en sus extremidades o, por el contrario, una flaccidez excesiva. En ambos casos, los ejercicios de gimnasia pasiva con flexiones o estiramientos de las piernas y los brazos, y los masajes diarios –si los acompañas de música relajante, mejor–, le ayudarán enormemente.

4. Juega con él. Los prematuros pueden presentar dificultades en el aprendizaje –son más lentos en adquirir conocimientos o muestran desinterés por aprender–. Y la mejor forma de atajar esta situación es mediante el juego. No se trata de convertirse en un pedagogo especializado, sino de dedicarle todo el tiempo que necesita. Estímulos sonoros y visuales, como sonajeros o móviles, son muy adecuados para los primeros meses; y a partir del medio año de vida, puedes empezar a trabajar el tacto con juguetes de diferentes texturas y tamaños. Cuando cumpla el año, debes fomentar sus ganas de curiosear y desplazarse con juegos de arrastre.

5. Sigue el calendario de vacunas. Si su estado de salud lo permite, deberás iniciar las  vacunaciones teniendo en cuenta su edad cronológica –y no la corregida, en este caso–. Éstas comienzan a los 2 meses de edad, por lo que en algunos casos ocurre que los bebés continúan en el hospital, y será el personal médico que le atienda el que se encargue de cumplir el calendario oficial. Si está en casa, pregúntale a tu pediatra, además, sobre la conveniencia de completar esta profilaxis con otras vacunas no oficiales:  virus sincitial, gripe,  neumococo, varicela

6. En casa hasta el año. Es conveniente que no lleves al bebé a la escuela infantil hasta que haya cumplido el año de vida dado que su sistema de defensas es más inmaduro que el de un bebé nacido a término.

Asesoramiento: Dr. Jesús Martín-Calama.

 

Gema Martín