Granitos en la piel del recién nacido

A qué se deben

El bebé nace con una piel tan fina como delicada. Además, es inmadura y pequeñas alteraciones cutáneas pueden afear su maravilloso aspecto. El pediatra Dr. Vitoria nos da pautas para reconocer y cuidar los granitos e irritaciones que pueden surgir.

 
Granitos en la piel del recién nacido

Muchos recién nacidos nacen con manchas rojizas en su piel lechosa. La mayoría de las veces, son angiomas que desaparecerán a lo largo de los meses o incluso años. También pueden tener marcas en torno a su cabeza producidas por los  forceps al nacer por parto instrumental. Los granitos a los que vamos a referirnos son otra cosa. Poner nombre a esas pequeñas alteraciones cutáneas ayudará a encontrar el remedio.

Urticaria del recién nacido. Son como pápulas blanquecinas rodeadas de un halo rojizo parecido a una picadura de mosquito.También llamado eritema tóxico no es más que una erupción cutánea benigna que padecen muchos recién nacidos entre las 24 y las 48 horas de vida. Puede durar unas horas o prolongarse hasta una semana y no necesita tratamiento.

Engordaderas. Así se llama popularmente el acné miliar, unos granitos blanquecinos -no tienen más de un milímetro de diámetro-  que aparecen en la zona de la cara del bebé de pocas semanas. Se deben a la irregular secreción de las glándulas sebáceas aún inmaduras. Lo padece el 40 por ciento de los recién nacidos. “Desaparece espontáneamente en unas semanas y no precisa tratamiento” señala el Dr. Vitoria que insiste en nunca presionar los granitos, pues se podrían infectar.

Como granitos de mijo. Es el aspecto que tiene el milium, unos pequeños quistes de color blanco perlado o amarillento que afecta al 40 por ciento de los recién nacidos en las mejillas, la frente, la nariz, las orejas y el mentón. Raramente se extiende hacia otras parte del cuerpo. Al igual que el acné miliar, se debe a una producción irregular de las glándulas sebáceas y desaparece espontáneamente a las pocas semanas.

Granitos transparentes. Es el aspecto que tiene la sudamina, también conocida como miliaria. Estas pequeñas lesiones se producen al obstruirse los conductos excretores de las glándulas sudoríparas.  Surgen en la cara, pecho y espalda del recién nacido. Cuando se inflamen, adquieren un color rojizo. La sudamina puede causar picor e incluso dolor. Aquí te informamos en detalle de cómo aliviar las molestias y evitar la sudamina.

Costras en el pelo. Las escamas entre blancas y amarillentas que pueden surgir adheridas al cuero cabelludo del bebé se llaman costra láctea. Son antiestéticas pero no producen picor. Según algunos especialistas, es una forma precoz de dermatitis seborréica. El Dr. Vitoria aconseja usar un champú específico y un cepillo suave para eliminarlas.

Escamas grasientas o pequeñas pápulas. Es la descripción que se hace de la dermatitis seborréica que afecta al cuero cabelludo, las orejas y el cuello del recién nacido así como otras partes de su cuerpo como las zonas de los pliegues de flexión y, en ocasiones, del culete. “Aparece al mes y regresa a los tres meses” aclara el Dr. Vitoria que recomienda vigilar las lesiones pues muchos casos de dermatitis seborréica acaban desembocando en una dermatitis atópica, una especie de eccema que aparece a partir de los tres meses de vida y suele remitir en torno a los dos años.

Lengua blanca. Los pequeños acúmulos blancos como leche cuajada que pueden aparecer en la mucosa bucal, la lengua y los labios del recién nacido se deben a una infección oral frecuente en el primer mes de vida. Se llama candidiasis o muguet y es provocada por un hongo. El Dr. Vitoria recomienda acudir al pediatra cuanto antes para que recete una pomada antimicótica y evitar que la lesión se extienda por la zona del pañal. Su aplicación debe abarcar el pezón de la mamá, la tetina del biberón, el chupete y todo lo que el niño tenga la costumbre de chupar.

Piel irritada en el culete. La dermatitis del pañal es el problema cutáneo más frecuente en los bebés. Se produce por el contacto prolongado de la piel de las nalgas y genitales con las heces y la orina. Provoca escozor y picor. Se previene con una buena higiene y cambio frecuente del pañal. El Dr. Vitoria recomienda extender una fina capa de crema barrera con acción absorbente y astringente en el culete del bebé después de cada baño y tras el cambio de pañal. “Conviene retirar los restos de la crema con agua tibia y secar la zona antes de aplicar una nueva dosis” explica el pediatra.

Asesoramiento: Dr. Isidro Vitoria, pediatra, autor del libro "Cuidados del bebé. Verdades, mitos y errores".

 

Victoria Gómez