No al sentido de culpa por no dar el pecho

La importancia de un buen asesoramiento

Muchas madres que no han podido o querido dar el pecho declaran haberse sentido presionadas por profesionales o familiares que les han hecho sentirse culpables por ello. ¿Es eso justo? Dr. Jesús Martín-Calama, especialista en temas de lactancia considera que no. 

 

No es raro que las madres que no han dado el pecho a sus hijos relaten haberse sentido presionadas por profesionales para continuar lactando a pesar de sufrir dificultades -dolor, grietas, rechazo del pecho, poca producción, incorporación al trabajo... 

Los expertos en lactancia jamás presionarán a una mujer a dar el pecho, y menos si tiene dificultades. La ayudarán. Y no necesariamente a dar el pecho, sino a tomar las decisiones más adecuadas en cada momento. A esta forma de ayudar se la llama “consejería”,  que no quiere decir “dar consejos”. La consejería ayuda a la madre a explorar sus sentimientos y pensamientos para que, utilizando sus propios recursos, tome las decisiones más apropiadas. Da información, no aconseja.

Cuando la lactancia se desarrolla satisfactoriamente, las madres no necesitan casi nada, pero cuando plantea problemas, necesitan profesionales con buena formación. Insistir a una madre con  “lo bueno” que es dar el pecho sin ayudarla a solucionar los problemas se convierte en una forma de presión, fuente de sufrimiento y complejo de culpabilidad. “No voy a ser capaz de ofrecer a mi hijo lo mejor”. 

Por desgracia, bastantes profesionales carecen todavía de la preparación adecuada. La lactancia, como todas las parcelas médicas, requiere unas técnicas de adiestramiento y unos conocimientos que muy a menudo se infravaloran.  No es suficiente con saber “lo buena” que es la lactancia. Un profesional que conoce los beneficios del amamantamiento pero que desconoce las técnicas para ayudar a las madres, puede convertirse en un peligro que alimente culpabilidad y sufrimiento. Lamentablemente, no son casos aislados.

El apoyo a la madre lactante no es difícil, el manejo de las técnicas tampoco, pero hay que aprenderlo. Y si un profesional se enfrenta a una lactancia con complicaciones que no sabe resolver, debería redirigir a la mujer a otros profesionales con experiencia, como se hace en todas las parcelas de la práctica médica. Nunca dejarla sola.

 

Dr. Jesús Martín-Calama