El retraso en la subida de la leche

Por qué se produce y cómo solucionarla

Alrededor de 48 horas después del parto se producirá la subida de la leche. Puede tardar algo más y la forma de reaccionar de la madre ante este retraso tendrá consecuencias sobre la evolución de la lactancia.

 

La imposibilidad de producir leche es poco común –sólo la padecen un 5% de mujeres– y suele deberse a circunstancias muy concretas, como una anomalía en la mama o haber sido sometida a una cirugía en la zona. Lo que sí puede darse es un retraso en la subida de la leche que debe ser controlada por los médicos pues, de no corregirse, podría provocar que tu bebé perdiera demasiado peso.

Los síntomas de la subida de la leche

 Inflamación local, calor, tensión mamaria, algo de dolor y un aumento en el tamaño del pecho son las señales inequívocas de que está ocurriendo la subida, que se acelerará si pones a tu hijo a mamar con frecuencia, pues sus movimientos de succión liberan prolactina, la hormona que regula la producción láctea.

A qué se debe el retraso

Se calcula que el 2% de las madres no tienen subida de la leche hasta después de las 73 horas cuando lo normal es que ocurra a las 48 horas. Lo que más interfiere en la produción de leche es el estrés. Los partos laboriosos o con accidentes, los miedos de las madres primerizas… son causas que provocan ansiedad. El primer consejo ante un retraso es el descanso, que la madre se relaje y se lo tome con calma y confianza. 

Las consecuencias de un retraso en la subida de la leche

Uno de los posibles efectos de esta situación es la disminución en el volumen de tomas del bebé y la pérdida de peso asociada a ella. Se estima que los recién nacidos pierden un 5-7% de su peso en sus tres primeros días de vida. Esta pérdida no tiene importancia porque cuando la producción se regula lo recuperan en seguida.
Si es superior a ese 7%, los médicos harán un control más estricto de tu bebé pesándole a diario, observando su comportamiento, tomando su temperatura y comprobando el grado de hidratación, la frecuencia de las micciones y deposiciones. También estarán atentos a los síntomas de subida anteriormente descritos.

En caso de que la pérdida de peso sea superior al 10% y además, el niño se agarre con dificultad al pecho o esta deshidratado, pautarán un suplemento para tu hijo y te darán los consejos que necesitas para poder continuar con la lactancia.

¿Le doy un biberón?

La madre que desea dar de mamar a su bebé debe ser consciente de que ofrecerle biberones en los primeros días de vida complica la lactancia. Los suplementos sólo deben ofrecerse cuando hay indicación médica clara. Antes de tomar esta decisión, el pediatra realizará una completa exploración del recién nacido. También proporcionará a la madre una estrategia para solucionar los problemas asociados al suministro de leche artificial. La conocida como “confusión de pezón” se da en los pequeños a los que se ha ofrecido biberones en los primeros días de vida y se han acostumbrado a mamar de la tetina. Al colocarle al pecho, intentan succionar de la misma forma sin éxito, por lo que lloran reclamando el “bibe”, del que obtienen leche con menos esfuerzo.

 

Laura Jiménez




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