Verdades y mentiras sobre la alimentación infantil

Aclara tus dudas

Cuidar su salud es tu principal preocupación, por eso no es extraño que prestes atención a todos los consejos alimentarios que te dan para cuidarle. Te contamos cuáles conviene tener en cuenta y cuáles descartar rotundamente.

 
Mitos alimentación infantil

El agua de anís alivia los gases. FALSO

Aunque es cierto que el anís tiene acción carminativa y mejora la aerofagia y la digestión, también lo es que contiene anafenol, un alcohol que puede resultar perjudicial para el bebé tomado en grandes dosis. Además, si le das agua de anís en un biberón, el niño ingerirá más aire, con lo que su problema abdominal se agravará y, en algunas ocasiones, estos dolores no se deben necesariamente a gases, por lo que el alivio será sólo temporal.

La zanahoria es buena para la vista. VERDAD

Es el alimento más rico en beta-caroteno, una sustancia que tras ser absorbida en nuestro cuerpo se transforma en vitamina A. Este nutriente es esencial para la visión, el buen estado de la piel y el adecuado funcionamiento de las defensas. En el caso de los niños, también contribuye a un correcto desarrollo óseo. Y por si estas fueran pocas razones para que incluyáis la zanahoria en vuestra dieta, regula la función intestinal y tiroidea, el exceso de peso y es una fuente única de yodo, por lo que su consumo es también muy recomendable en el embarazo.

Las espinacas aumentan la fuerza. VERDAD A MEDIAS

La ingesta de esta verdura incrementa la síntesis de proteínas y las transforma en tejido muscular, pero no gracias al hierro que contienen, sino al fitoecdisteroide. Pese a este efecto positivo, para lograr un aumento de la síntesis de proteínas en torno al 20 por ciento tus hijos deberían consumir un kilo de espinacas al día.

La vitamina C evita el catarro. FALSO

Los cítricos, que presentan una alta concentración de esta vitamina, te ayudarán a acortar la duración del resfriado, pero no lo previenen. Aún así, algunos estudios han demostrado que consumir vitamina C reduce la frecuencia con que una persona se constipa. Parece que esta medida sólo es eficaz en aquellos que presentan un déficit de este nutriente.

Los niños necesitan suplementos nutricionales y vitaminas. FALSO

Las vitaminas son esenciales para la vida diaria de cualquier ser humano pero, como en todo, un exceso de ellas puede ser perjudicial. Si tu hijo sigue una dieta equilibrada según las indicaciones de su pediatra, no hay necesidad de que añadas suplementos, ya que cada alimento aporta los nutrientes en la proporción oportuna. Eso sí, su médico puede prescribirlos si comprueba que tiene carencia de alguna vitamina o mineral.

El limón corta el hipo. VERDAD

 Coloca un poco de azúcar en una cucharilla para que tu hijo no rechace el sabor agrio del limón que exprimirás sobre ella. Con esta mezcla, y en la mayoría de los casos, el hipo desaparecerá casi al instante. Si tu pequeño es aún un bebé, dale sólo un par de gotitas rebajadas con un poco de agua. Un “truco” mucho más seguro que el tradicional e ineficaz susto.

Morder corteza de pan favorece la salida de los dientes. VERDAD A MEDIAS

Ofrecer alimentos tiernos a los pequeños para que vayan aprendiendo a masticar alivia los las molestias de las encías. Si se lo ofreces, procura que sea un trozo de corteza tierna, para que no se haga daño o atragante. El pan tiene gluten, una proteína que algunos bebés no toleran. Tu pediatra te indicará cuándo darle alimentos que contienen cereales con gluten. Son el trigo, la avena, la cebada y el centeno. La intolerancia al gluten tiene un componente hereditario. Informa a tu pediatra si hay celíacos en vuestra familia. 

El agua de arroz es buena para curar la diarrea. VERDAD

Además de detenerla, el agua de arroz ayuda a rehidratar al pequeño. Tradicionalmente, se ha usado como el equivalente doméstico del suero, ya que facilita la digestión. Para prepararla, esta nutricionista recomienda poner a hervir una parte de arroz por tres de agua durante quince minutos.

Colocar una cebolla bajo la cama combate la tos. VERDAD A MEDIAS
Es uno de los mitos más conocidos relacionados con los alimentos. No hay ninguna explicación científica para este hecho, pero parece que la razón para este alivio está en las lágrimas que la cebolla nos hacen derramar incluso sin pelarla. Gracias a este lagrimeo, la mucosa nasal se hace más fluida, pasando de la nariz a la faringe y despejando la garganta. Pero este “remedio” casero puede resultarte válido sólo si tienes una tos irritativa, nunca si se debe a un trastorno pulmonar, como una infección, una bronquitis o una neumonía.

La manzanilla alivia la conjuntivitis. FALSO
Antihistamínicos, colirios y pomadas antimicrobianas son el tratamiento adecuado para la conjuntivitis, siempre prescrito por un médico. Los lavados de manzanilla no sólo no aportan mejora alguna a los ojos, sino que resecan la zona y aumenta la posibilidad de que aparezca eczema.

Un vaso de leche antes de dormir favorece el sueño. VERDAD
El culpable es el triptófano, un aminoácido esencial que está presente en alimentos como la leche, el plátano, la carne o el pescado. El triptófano hace que produzcamos melatonina y serotonina, nos relajemos y descansemos mejor. De hecho, la composición de la leche materna también varía a lo largo del día, siendo la de la última toma del día la más rica en este aminoácido.

 

Laura Jiménez




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