Trucos para que le guste el pescado

Operación camuflaje

Su textura blandita no será un problema, pero tal vez le cueste aceptar el sabor. Existen tantas variedades y maneras de prepararlo que será fácil ofrecérselo como más le guste.

 
pescado

Es raro que un niño pequeño acepte de buen grado un ingrediente desconocido, a no ser aquellos cuyo sabor dulzón les resulta agradable y familiar: la leche, las patatas, los cereales… Por tanto, nunca tires la toalla cuando tu hijo haga pedorretas delante de un plato de pescado. Sólo si después de tres o cuatro veces continúa rechazando la cuchara, ponle remedio porque es un elemento importante en su alimentación .

Dáselo sin espinas

No está de más recordarlo: pide siempre filetes sin espinas en la pescadería y revísalos de nuevo en casa para que no se le cuele ninguna en su plato. Si encuentra alguna, aunque sea tan pequeña como para no causarle ningún problema, tendrá la excusa perfecta para no volver a probar el pescado.

No lo pongas en el puré

El pescado cambia, y mucho, el sabor del puré de verduras, y no todos los niños reciben la sorpresa con agrado. Permítele disfrutar de su puré de siempre y sírvele el pescado en un plato aparte –así, al menos, te asegurarás de que comerá bien el primero-, bien desmenuzado con tus dedos, para que él lo “explore” con los suyos. Una vez que lo haya aceptado, puedes probar a “espolvorearlo” sobre el puré.

Suaviza su sabor

Algunos pescados “saben” más que otros, y ello depende también de su frescura, de la manera de prepararlos e incluso de la forma en que se descongelan. Elige siempre pescados frescos y prepáralos en el día. Si lo compras congelado, descongélalo muy despacito –mucho mejor en el frigorífico que en el microondas-. Si vas a cocinarlo con salsa de tomate, por ejemplo, saltéalo primero en la sartén con un poco de aceite: si lo incorporas sin dar este paso el sabor es más intenso, y puede que no le guste. Y si lo preparas al horno, no añadas agua –bastará con rociarlo con un poco de aceite- y no te olvides de hacerle unas hendiduras y poner rodajitas de limón en su interior.

Utiliza hierbas aromáticas

Nunca hiervas el pescado solo: en compañía sabe mejor. Añade al agua una zanahoria y una cebolla cortadas a rodajitas, una hoja de laurel y un poco de perejil. Una vez hierva el agua, apaga y déjalo dentro del caldo hasta unos minutos antes de servirlo, para que termine de hacerse y no se reseque. Después ya podrás triturarlo con las verduras y, cocinado de esta forma, también sabrá rico chafado con el tenedor, acompañado con una patata cocida, por ejemplo. 

Si lo rechaza, camúflalo

No escondas el pescado por sistema: tu hijo tiene que aprender que se trata de un alimento “importante” que debe estar presente en su dieta. Sólo si se resiste, prueba a camuflarlo:

- En el bechamel de las croquetas. Añádelo, hervido a la bechamel recién hecha.

- En la ensaladilla rusa. Hiérvelo, desmenúzalo con los dedos e incorpóralo como un ingrediente más entre el resto de ellos.

- En las empanadillas. Saltéalo en la sartén con un poco de aceite. No importa que se deshaga, ya que lo incorporarás bien desmenuzado al relleno de las empanadillas, cuadritos de masa de hojaldre, volovanes o incluso a los canelones.

- En la sopa. Saltéalo en la sartén e incorpóralo una vez hecha la sopa. Si lo hierves junto con el caldo la sopa sabe más, y tal vez no le guste.

 

Maite Izquierdo




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