Trucos para alimentar al niño inapetente

Cada comida, una batalla

Si tu hijo es de los que puede pasar horas removiendo la sopa o desmigando el filete, si es un niño inapetente, te contamos cuál es la mejor forma de alimentarle.

 
Niña inapetente

Hay pequeños a los que les cuesta más comer, que ni siquiera se lanzan a devorar su plato preferido. Son niños inapetentes con los que hay que tener un cuidado especial para evitar que su dieta caiga en deficiencias nutricionales.

Cómo es:
• Se sienta a la mesa con hambre, pero le dura sólo unos minutos.
• Siempre deja algo en el plato. Es hábil inventando excusas para no comer y aún más camuflando trozos de carne bajo el plato.
Come deprisa, porque siempre tendrá algo mejor que hacer. Es un trámite que podría ahorrarse.
• Es “vago para comer”: prefiere un zumo a una naranja entera.
• Es remolón a la hora de tragar alimentos duros, como la carne, que da vueltas en su boca para acabar, finalmente, en el plato.
• Si está puesta la tele, se distrae con facilidad.
• No llega a la hora de la merienda: como ha comido mal, querrá picotear algo del frigorífico al poco rato.
• En la familia suele haber precedentes de inapetencia.
Trucos para malos comedores
• Si no quieres perder los nervios, deja de preocuparte por la cantidad de alimentos que come y cuida la calidad: elige bien para aportarle más nutrientes en menos comida y opta por preparaciones culinarias que acepte mejor. La cuchara se convertirá en tu gran aliada: estos niños prefieren los purés a las menestras y unas lentejas a un filete. Ofrécele primeros platos como éstos, fáciles de masticar y que reúnen una buena cantidad de nutrientes. Y para terminar, compleméntalos con fruta y un postre lácteo.
• Las raciones de pescado, huevos, carne… han de ser pequeñas: ponle poca cantidad en el plato o, mejor aún, muy poca. Si se queda con hambre, él se encargará de pedir más. Y si lo pide, dejará de oír el comentario “no has comido nada”, que no le hace ningún favor.
• No seas muy rígida con los horarios. No se trata de permitirle continuas excursiones al frigorífico, pero sí puedes dividir su ración diaria de alimentos en cinco tomas, en vez de las cuatro tradicionales, y hacer dos meriendas: una al salir del cole y otra al volver a casa después del parque. Eso sí, procura que las cantidades de alimentos sean pequeñas para que no le quiten el hambre a la hora de cenar.
• Estos niños suelen tener una alimentación monótona, si tú no lo evitas: procura incluir al menos uno o dos alimentos de cada grupo (cereales; lácteos; carne, pescado o huevos; verduras; frutas), y evita los poco nutritivos y, en cambio, demasiado saciantes (patatas fritas, bollos, dulces…).
Apaga la tele para comer y procura que la hora de la comida no sea interminable. Dale un tiempo y, si no ha acabado, retírale el plato sin disgustarte. Si asocia tu enfado con su comportamiento en la mesa acabará usando la comida para chantajearte.

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Maite Izquierdo