El aceite de palma y sus efectos sobre la salud

El producto de moda

Está en boca de todo el mundo y no precisamente para bien. El aceite de palma ha sido señalado por autoridades sanitarias, asociaciones de consumidores y hasta partidos políticos como uno de los componentes alimentarios más perjudiciales para la salud.  

 
Niña comiendo chocolate

Está en todas partes. En la bollería industrial, los snacks, los alimentos preparados, fritos… Es difícil mirar la composición nutricional de muchos productos que llenan nuestra cesta de la compra y no toparse con el aceite de palma –formulado con este nombre o una amplia variedad de opciones– entre ellos. Y aunque lleva toda la vida con nosotros es en los últimos tiempos cuando le han puesto “en la picota” por sus perjuicios para la salud. La preocupación ha llegado al Congreso de los Diputados. Ciudadanos ha presentado una proposición no de ley que pide al Gobierno que negocie con la industria para que deje de usarlo en alimentación y ERC insta en otra proposición a que se retiren los productos que lo contienen de máquinas expendedoras de centros públicos. Diversas compañías de nutrición han confirmado que van a dejar de usarlo y supermercados anuncian que retirarán los productos que lo contengan de sus lineales.

Esta alarma generalizada nos lleva a preguntarnos: ¿está justificado tanto miedo?, ¿qué efectos tiene el aceite de palma sobre la salud?, ¿dónde se encuentra? Hablamos con la Doctora Consuelo Pedrón Giner, pediatra especialista en Nutrición del Hospital Universitario Niño Jesús, en Madrid, para resolver estas y otras dudas.

Qué es el aceite de palma y dónde lo encontramos

El aceite de palma y sus derivados se obtiene de la palma africana o aceitera, una especie originaria de África que se introdujo de forma masiva en el sureste asiático a principios del siglo XX. Casi cualquier producto procesado puede contener aceite de palma: bollería, patatas fritas, margarinas, cereales, chocolates, pizzas y platos precocinados, aperitivos dulces y salados… Y se emplea de forma tan masiva porque es un producto muy barato comparado con otros aceites y grasas y porque es muy versátil. Su temperatura de fusión le hace permanecer sólido a temperatura ambiente manteniendo una textura sedosa y untosa a la vez. Pero la industria alimentaria no es la única que lo emplea. También lo hace la de los cosméticos, incluyéndolo en champús, geles, dentífricos o cremas hidratantes, y la del biodiésel.

Hasta hace relativamente poco tiempo el aceite de palma pasaba desapercibido en el etiquetado de los alimentos bajo el genérico nombre de “aceite de origen vegetal”. Una norma europea que entró en vigor en diciembre de 2014 establecía que debía evitarse esta denominación y concretar en el etiquetado al menos su origen. Es por eso que muchos productos evitan la indicación específica de “aceite de palma” y lo encubren con pseudónimos como aceite de plamiste, grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de plam, palmoleina, manteca de palma o Elaeis guineensis, nombre de la especie de la que se obtiene el aceite de palma.

Sus efectos sobre la salud

“Se considera que el aceite de palma puede ser perjudicial para la salud por ser muy rico en ácido palmitico, un ácido graso saturado de cadena larga que aumenta los niveles de colesterol. Además, si se toma mucha cantidad, aumenta el aporte calórico de la dieta y, por tanto, es más fácil ganar peso”, explica la Dra. Pedrón.

En otras palabras, el aceite de palma no causa colesterol, pero eleva los niveles de este en la sangre, de tal forma que un consumo masivo y prolongado de productos con aceite de palma aumentaría el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Y tampoco es el culpable directo de las elevadas tasas de sobrepeso y obesidad infantil en nuestro país. “Estos problemas se deben fundamentalmente al cambio de los hábitos alimenticios de la población y a la disminución del ejercicio físico. Dentro del cambio en los hábitos de nutrición, el aumento en el consumo de bollería, tentempiés, snacks, alimentos preparados y fritos y la disminución del consumo de frutas y verduras tiene un papel importante”, explica la Dra. Pedrón. 

La posibilidad de causar cáncer es otro de los inconvenientes que se asocia al aceite de palma, movido sobre todo a través de los bulos de las redes sociales e Internet. “El aceite palmítico, que es la principal grasa del aceite de palma, se ha asociado al desarrollo de metástasis en animales en experimentación. No hay ninguna evidencia de este efecto en humanos y tampoco de que pueda causar la enfermedad”, concluye esta especialista.

Cómo evitar los riesgos del aceite de palma

Parecería lógico pensar que, dado ese aporte elevado de grasas saturadas a la dieta, suprimir todo producto que contenga aceite de palma de nuestra despensa sería lo más sensato. Consuelo Pedrón nos invita a aplicar el sentido común en este punto: “No existe un alimento 'venenoso' como tal. El consumo ocasional y en pequeñas cantidades de productos que contengan aceite de palma no tendría ningún efecto importante sobre la salud, aunque debamos mirar el etiquetado y evitarlos. Es más importante educar a nuestros hijos en el consumo de alimentos saludables que sustituyan a aquellos que llevan este aceite, como son las frutas, las verduras, el pescado… Además, cocinando los alimentos en casa y evitando los precocinados podremos añadir aceites más saludables, como el de oliva o girasol.”

Recuerda también que el aceite de coco, de uso en la industria alimentaria, es muy rico en ácido palmítico y otros ácidos grasos saturados, por lo que tendría los mismos efectos que el de palma.

Asesoramiento: Doctora Consuelo Pedrón Giner, pediatra especialista en Nutrición del Hospital Universitario Niño Jesús, en Madrid.

 

Laura Jiménez