Cómo recuperar la dieta mediterránea

Más sana y barata

La UNESCO ha declarado la dieta mediterránea Patrimo­nio Inmaterial de la Humanidad por considerar que merece la pena proteger­la y conservarla. Y es que ha mantenido sana y longeva a nuestra población durante siglos. Hoy, está en peligro pero está en nuestras manos recuperarla. 

 
niño con fruta

Una de las consecuencias más graves de su abandono ha sido el aumento de la obesidad infantil, hasta el punto de que España se ha situado a la cabeza de Europa en sobrepeso y obesidad en los niños. En la vida adulta, seguirla reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y otras patologías degenerativas, metabólicas e, incluso, algunos tipos de cáncer. 

Lo que hacemos mal

Aquel régimen era casi vegeta­riano: legumbres, cereales, verduras, frutas y hortalizas predominaban sobre los produc­tos de origen animal. ¿Y el de ahora?:

• Hoy tomamos mucha más carne y lácteos y menos pan, patatas, arroz, legumbres, cereales y aceite de oliva. En consecuencia, es más rica en grasa, sobre todo saturada y colesterol, que ha sustituido a la energía procedente de los hidratos de carbono. Y también contiene más sal y calorías.

• Se toman más carnes de cerdo, ternera y cordero que antes, cuando predominaban las aves y los huevos.

• La bollería industrial y los refrescos han disparado el consumo de azúcares, casi inexistentes en la dieta mediterránea.

Volver a las sanas costumbres

Para comenzar la comida, sirve siempre un primer plato a base de hortalizas o ver­duras poco cocinadas –vapor, hervido, en ensalada– y ligeramente aderezadas – sal y aceite de oliva–. Esta forma de prepararlos permite preservar sus nutrientes: vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes.

• Sirve fruta como postre y reserva los lác­teos para días especiales. Elígela fresca y de temporada, para asegurarte de que contiene las vitaminas características.

• Usa siempre aceite de oliva, tanto para aderezo como en las frituras.

• Procura hacer las cenas y las comidas de fin de semana en familia y enseña a tu hijo a comer despacio, lo que le asegurará una bue­na digestión y, además, le permitirá apro­vechar mejor los nutrientes. A esto también contribuye un descanso tras la comida. 

• Cuida la actividad física. Procura que tus hijos hagan deporte y organiza el ocio familiar en torno a actividades físicas -senderismo, bici, natación, juegos con el balón...- para equilibrar alimentación y gasto energético.

No te llevará más tiempo

No siempre hemos de asociar comida sana con tiempo para cocinar. Hoy disponemos de herramientas para preparar aquellos platos de antaño sin tener que pasar horas junto al puchero: las ollas exprés o las baterías permiten cocinar al vapor en poco tiempo o guisar un plato de legumbres con hortalizas en una hora. También puedes utilizar legumbres en bote y añadir lo que le falta para que esté a tu gusto: vegetales cocidos o crudos, ajo, algo de carne...

Consulta nuestras recetas de legumbres

Asesoramiento: Fundación dieta mediterránea. En la web www.fdmed.org encontrarás juegos y recetas para que los niños la conozcan. También encontrarás un test on line para que compruebes si alimentas a tu hijo siguiendo sus recomendaciones. 

 

Maite Izquierdo