Buenas ideas para el desayuno

Al cole con energía

Maestros, pediatras y especialistas en nutrición no se cansan de alabar las virtudes del desayuno y de alertar sobre las negativas consecuencias de saltarse la primera comida del día. Pero, ¿cómo lograr que desayune bien un pequeño inapetente que le hace ascos a la leche y las galletas?

 
Fruta en el desayuno

Las prisas pueden llevar a los niños a comer “lo que sea” a la hora del desayuno. Y ese “lo que sea” casi nunca satisface las necesidades energéticas de su alimentación. Merece la pena hacer un esfuerzo, cambiar las recetas, levantarse temprano y compartir los primeros momentos del día frente a una mesa bien dispuesta.

Para empezar bien el día

Si tu hijo se niega sistemáticamente a desayunar antes de ir al cole, prueba a poner en práctica estas medidas:

  • Dale de cenar temprano y procura que esta comida no sea muy abundante.
  • Antes de acostarte, deja la mesa puesta, la fruta lavada, y reserva un estante del armario de la cocina para productos del desayuno: galletas, cereales, pan, mermelada, cacao, miel, azúcar…
  • Habla con tu hijo y averigua sus preferencias. Puede que prefiera un batido fresquito a un vaso de leche caliente o un sólido sandwich a las tradicionales tostadas.
  • Levántale pronto, con el tiempo suficiente para desperezarse, vestirse y sentarse tranquilamente a la mesa.
  • Desayuna con él, en vez de salir de la cocina y ponerte a hacer las camas. La mesa es un espacio para compartir.
  • Y si algún día no has tenido más remedio que descuidar el desayuno, siempre queda el recurso de tomar algo a media mañana: un pequeño bocadillo es la mejor manera de completarlo si no ha sido suficiente.

Lo que no debe faltar

Lo que necesitamos a primera hora del día es reponer nuestras reservas de glucosa, por lo que los alimentos que ingerimos deben aportar glúcidos e hidratos de carbono: principalmente cereales y frutas. Y como las demandas de calcio son muy elevadas en la infancia, es necesario incluir una ración de lácteos.

Los desayunos de niños y adultos suelen ser escasos, excesivamente dulces, monótonos y desequilibrados. Un buen desayuno ha de contener:

  • Más cantidad de alimentos. En total, ha de aportar el 25% del total de calorías diarias.
  • Más fruta. El desayuno es el momento ideal para incluir una de las tres piezas de fruta que debe tomar tu hijo cada día.
  • Menos grasas. Los productos de bollería industrial son ricos en grasas saturadas y, por lo tanto, su consumo debe ser esporádico. La mantequilla y la margarina deben utilizarse de forma ocasional, ya que no aportan ningún nutriente y sí mucha grasa.
  • Menos azúcar. Los niños toman muchos alimentos dulces para desayunar: el cacao de la leche, los cereales azucarados, las galletas, la mermelada… Procura que el de tu hijo contenga solo uno de estos productos. En cuanto a los cereales, elige los que tengan un nivel más bajo de azúcar, grasas saturadas e hidrogenadas y sal, y carezcan de chocolate y aditivos.
  • Más fibra. Tanto la fruta como los cereales, si son integrales, aportan cantidades suficientes.

7 propuestas para los 7 días de la semana

Lunes: Bizcocho casero, 1 vaso de leche, 1 pera.
Martes: Yogur mezclado con 2 cucharadas de cereales y una pieza de fruta troceada.
Miércoles: 1 vaso de leche, pan untado con aceite de oliva y tomate natural.
Jueves: 1 huevo a la plancha, una rebanada de pan integral y un vaso de leche. 
Viernes: Zumo de naranja, rebanada de pan integral con requesón y miel.
Sábado: Tarta de manzana y 1 yogur para beber.
Domingo: Arroz con leche, 1 pera.

Puedes buscar más recetas adecuadas para el desayuno en nuestro Buscador de recetas.

 

Maite Izquierdo




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