Yodo para la inteligencia

Indispensable durante el embarazo y los primeros años de vida

El desarrollo neurológico de tu hijo no finalizará hasta su segundo cumpleaños. Por esa razón, el yodo, imprescindible a cualquier edad, es aún más necesario al comienzo de la vida. Cantidades muy pequeñas pero indispensables.

 
Niño

El yodo se encuentra en la glándula tiroides y su misión es sintetizar las hormonas tiroideas que intervienen en la maduración y desarrollo de todos nuestros órganos, pero especialmente del cerebro y del sistema nervioso. Es un oligoelemento, es decir, un mineral que precisamos sólo en pequeñísimas cantidades: entre 100 y 150 microgramos –excepto en el embarazo y otras situaciones, en que las necesidades son mayores–, pero resulta imprescindible. Tanto es así que los expertos hablan de “enfermedades por déficit de yodo” para referirse a trastornos causados por un aporte insuficiente.

¿Cuánto hay que tomar?
Las recomendaciones generales se sitúan en torno a los 100-150 microgramos diarios. A pesar de la pequeña cantidad requerida, tomar suficiente yodo es muy difícil. En el embarazo, los requerimientos aumentan tanto que es imposible cubrirlos con la alimentación, por lo que se recomienda un suplemento extra de 200-250 microgramos de yodo. Lo ideal es tomarlo desde tres meses antes de la gestación, acompañado de ácido fólico y vitamina B12. Por tanto, si planeas un embarazo, acude a la consulta pregestacional y coméntalo con el ginecólogo para incluirlo en tu dieta ya.
Durante la  lactancia, la cantidad presente en la leche humana depende mucho de la dieta de la madre, que ahora ha de obtener “yodo para dos”. Además, el déficit también es causa de disminución de la secreción láctea. Por eso se aconseja no dejar de tomar el suplemento de yodo recomendado en el embarazo hasta la finalización de este período.
En los niños pequeños, el desarrollo neurológico no se detiene con el nacimiento, sino que continúa hasta los dos años de vida. El Grupo de Trabajo sobre los Trastornos por Deficiencia de Yodo (TDY) de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición aconseja administrar un suplemento de 100 microgramos de yodo durante esta etapa.

Las algas, el pescado y la sal yodada son las fuentes más importantes de yodo. Estos alimentos no deberían faltar en la dieta y el pescado tendría que formar parte del menú unas tres veces por semana.

¿Qué ocurre si no lo tomamos?
El bocio o cretinismo, que afecta a la glándula tiroides, es el trastorno más grave y corresponde a una situación extrema de falta de este mineral. Pero otras deficiencias más leves ya producen síntomas:
• Durante el embarazo y la lactancia afecta a la función tiroidea de la madre y del recién nacido. Como consecuencia, el cerebro no se desarrolla normalmente y la capacidad intelectual del niño será menor. También pueden producirse defectos en la audición.
• En las embarazadas con déficit de yodo aumenta el riesgo de abortos y anomalías congénitas.
• Y en general, en las poblaciones con deficiencia de este mineral se observa un cociente de inteligencia inferior al de poblaciones similares sin deficiencia.

 

Maite Izquierdo




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