Pequeños problemas de la lactancia

Mas frecuentes en las primeras semanas

Son los más comunes. Pero estas pequeñas “piedras” en el camino de la lactancia, tienen remedio. Atenta a los consejos de un experto en lactancia materna.

 
Pecho con manita de bebé

Suelen ocurrir en los primeros días tras el parto, cuando te encuentras bajo el estrés de postparto inmediato y, si eres primeriza, con nula experiencia como mamá lactante. Por eso suelen complicar la lactancia y motivar su abandono. Sin embargo, son pequeños problemas que se suelen solucionar con facilidad. Atenta a los consejos de un especialista.

Pezones doloridos y agrietados

Al inicio de lactancia es común que notes cierto dolor en los pezones. Suele deberse a que, en estos primeros días, los conductos no están muy llenos de leche y, por tanto, la duración de la presión que realiza tu bebé al mamar es mayor. Pero pasadas una o dos semanas, las molestias tendrían que haber cedido. Pero si persisten e incluso aumentan, seguramente respondan a una mala colocación del bebé, lo que terminará provocándote lesiones en el pezón en forma de grietas, que suelen ser realmente dolorosas. Para prevenir su aparición, revisa la postura del bebé –comprueba que coge parte la areola y no sólo el pezón–; ofrécele primero el pecho menos dolorido para que cuando llegue al afectado la succión sea menos vigorosa; amamanta con frecuencia para evitar que el pecho esté muy lleno y turgente, algo que dificultaría el agarre a tu pequeño –también puedes sacarte un poco de leche con el extractor antes de la toma–; no te laves el pezón antes y después de la toma con agua y jabón, ya que lo irritarías más; cuando termine de mamar, límpiate su saliva con una gasa estéril, sácate unas gotas de leche, extiéndelas por el pezón y déjalo secar al aire; prueba alguna crema a base de lanolina pura y vitaminas A y D, y ten en cuenta que aunque las grietas empezarán a sangrar, no es motivo para abandonar la lactancia.

Retención de leche

Se denomina ingurgitación mamaria, y se produce cuando la leche se acumula en los alvéolos y estos al distenderse, comprimen el tejido circundante provocando tensión y dolor. Se debe al aumento de la vascularización de la zona –una reacción fisiológica a los 2-4 días del parto– y a la acumulación de la leche, y suele estar relacionada con una frecuencia escasa de las tomas y un retraso de las primeras succiones. En ocasiones, la ingurgitación típica del posparto provoca molestias y dificulta el agarre del bebé a un pecho que está tenso y dolorido; esto da lugar a que el bebé no vacíe correctamente el pecho, lo que a su vez produce más dolor y retención. Es decir, se trata de un círculo difícil de romper si no consigues aumentar el número de tomas y el vaciado del pecho. Y es importante que lo soluciones ya que si no, la retención podría terminar en un problema más grave como es la mastitis. Por tanto, si tu bebé no vacía el pecho, hazlo tú con la ayuda de un extractor. Para aliviar las molestias, puedes aplicarte compresas frías tras la toma –el frío tiene un efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio–, y calor seco o darte una ducha templada antes de ofrecerle el pecho para favorecer la salida de la leche. Además, durante la toma, realiza una presión con los dedos sobre los puntos que notes endurecidos –como si quisieras deshacerlos–. Consulta con tu médico la posibilidad de tomar algún analgésico o antiinflamatorio para reducir las molestias.

Pezones planos o invertidos

Lo primero que tienes que saber es que este tipo de pezones no contraindican la lactancia, aunque sí la dificultan, sobre todo en los inicios. Lo importante no es el aspecto del pezón sino su capacidad de estiramiento, es decir, de que el pezón “salga” cuando el bebé comienza a succionar. Para conseguir que tu hijo se agarre bien, lo primero que debes tener es confianza en que superadas las primeras dificultades, podrás dar de mamar a tu hijo. Pide ayuda a las enfermeras para que te ayuden con la colocación del bebé; procura que abra bien la boca para favorecer el agarre; estimula el pezón con los dedos o con una bomba de extracción durante unos segundos justo antes de colocarle; en caso de que no consigas que coja bien el pecho, utiliza unas pezoneras.

Mastitis

La inflamación de la mama o mastitis no es una dolencia tan frecuente. Se manifiesta con el enrojecimiento de la piel en una zona endurecida y dolorosa. Necesita tratamiento inmediato, pero este no impide la lactancia.

Asesoramiento: Dr. Jesús Martín-Calama, pediatra y miembro del Comité de Lactancia de la AEP.

 

Raquel Burgos