El bebé que, de repente, rechaza el pecho

En qué consiste la huelga de lactancia

Un día, sin motivo aparente, tu hijo, que es un comilón irremediable, se niega a tomar el pecho; al día siguiente ocurre lo mismo, y al otro, también. ¿Qué le ocurre? Pues que tu bebé se ha puesto en huelga de lactancia. Te contamos cómo animarle a volver a mamar.

 
Bebé al pecho, pero sin comer

Una huega de lactancia es una situación en la que, durante unos días y sin motivo aparente, un bebé que normalmente come bien, rechaza el pecho que le ofrece su madre. 

No  se conocen los motivos exactos, pero no se debe a que el bebé esté enfermo o a que ya no quiera mamar más y esté preparado para el destete, como piensan algunas madres. En realidad, las huelgas de lactancia suelen ser provocadas por un cambio en el ambiente que rodea al niño: un traslado a otro domicilio, unas vacaciones, un estado de nervios o estrés de la mamá…

Y aunque ese cambio sea muy imperceptible, el pequeño se ve afectado y responde mostrándose más irritable, llorando si se le pone al pecho, negándose a tomar la leche, cansándose enseguida o distrayéndose con facilidad mientras come.

Esta es una conducta que el bebé suele mostrar en todas las tomas, pero que, afortunadamente y si la madre adopta las medidas adecuadas, es transitoria y desaparece en cuatro o cinco días.

Técnicas para que vuelva a mamar

Estas son las estrategias que han demostrado ser más útiles para acabar con las huelgas de lactancia: 

  • Ofrecer el pecho al bebé cuando está adormilado y relajado. En ese momento, lo acepta mucho mejor.
  • Cambiar la postura para amamantar. Esta pediatra aconseja a las mamás probar con la de Colson –llamada así por Suzzane Colson–, que consiste en colocarse semi-acostada con una inclinación de unos 30 grados con respecto al plano de la cama, y poner al niño apoyado sobre el vientre, de forma que la barriguita del pequeño quede apoyada en la tripa de la madre. En esa postura, los bebés tienen menos reflejos de evitación [son las cabezadas que dan cuando rechazan el pecho] y se agarran mejor.
  • Anticiparse un poco a las tomas y darle de mamar con más frecuencia para no esperar a que el niño esté muy hambriento, porque se pone más irritable.
  • Estar relajada. La mejor estrategia para que el bebé vuelva a mamar sin problemas mantener la calma. Si la mamá se pone nerviosa, el pequeño también lo hará, no querrá comer y ella perderá confianza, lo que puede causarle problemas con la salida de la leche (los factores psicológicos tienen una gran influencia en ello) y crear un círculo vicioso que dificulte la lactancia y lleve al abandono de la misma.

Asesoramiento: Dra. Marta Díaz Gómez, pediatra y coordinadora del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP). 

 

Gema Martín