5 trucos para evitar dolores de espalda mientras das el pecho

La postura adecuada para amamantar

Colocarte correctamente es fundamental para que la lactancia no te provoque molestias en la espalda, algo muy típico sobre todo durante las primeras semanas tras el parto.

 

Muchas tomas y, generalmente, muy seguidas y largas. Así será la lactancia durante las primeras semanas de vida de tu bebé. Algo que, si no tomas medidas, también hará mella en tu espalda. Pero a diferencia del embarazo, las molestias no suelen localizarse en la zona lumbar, sino algo más arriba, en la parte dorsal. Por tanto, es fundamental que desde el primer día adoptes una buena postura para dar de mamar. Toma nota.

1. Siéntate en un sillón confortable –pero en el que no te hundas–, con un buen respaldo, y apoya los pies en un escabel para que tus rodillas estén a la buena altura.

2. Coloca a tu hijo de tal manera que su boca quede a la altura de tu pezón. Es importantísimo que tú no te eches hacia adelante, forzando la espalda; es decir, es la boca de tu hijo la que tiene que ir hacia ti, no tu pecho hacia él. Y para conseguir que quede en esta posición, nada mejor que hacer uso de un  cojín, si es de lactancia, será más práctico.

3.  Varía la postura para amamantar. Así, durante la noche puedes dar algunas tomas tumbada.

4.  Evita forzar la espalda en todo lo que tenga que ver con el cuidado del bebé: para vestirle y asearle, usa un mueble cambiador que tenga una altura adecuada para tu estatura; comprueba el peso del coche de paseo antes de comprarlo –lo plegarás y desplegarás muchas veces–, y cuando cojas a tu bebé en brazos, pégatelo al cuerpo.

5. Camina erguida, con los hombros hacia atrás, y no hacia adelante, algo muy habitual cuando la mujer tiene un pecho grande, lo que te ocurrirá al principio de la lactancia, dado la congestión inicial de las mamas.

 

Raquel Burgos