Cómo preparar el biberón

Los pasos a seguir

Preparar un biberón tiene algunos secretos que aprenderás enseguida. En pocos días serás una experta.

 
Biberón esterilizador

Primero, esterilizar

La Asociación Española de Pediatría y muchos pediatras aconsejan tomar esta sencilla medida y esterilizar biberones y tetinas hasta que el bebé cumpla al menos 4 meses. La razón es que antes de esa edad su sistema inmunológico aún no está lo suficientemente maduro como para defenderse con éxito de ciertos gérmenes, y el riesgo de diarrea está siempre al acecho. La «amenaza» es más evidente en los pequeños que no reciben leche materna y están más desprotegidos, especialmente, frente a la diarrea causada por rotavirus.

A partir de los 6-8 meses, para cuando tu hijo sea capaz de agarrar objetos y llevárselos a la boca, los « virus» que le rodean serán unos perfectos conocidos para su sistema de defensas y la esterilización dejará de tener sentido.

  1. Elige el método que más te guste. Microondas, esterilización en frío o con esterilizador eléctrico, todos cumplen su función mientras se sigan las pautas marcadas por el fabricante.
  2. Limpia los biberones y tetinas a conciencia. No debe de quedar ningún resto de leche adherida a los objetos que vas a esterilizar.
  3. Esteriliza los biberones del día. Guárdalos en la nevera o en el esterilizador.
  4. Una vez esterilizados, lávate las manos para extraerlos del esterilizador. Nunca toques la tetina o el interior del biberón con los dedos.

El biberón y la leche

  1. Pon el agua en el biberón. Si en tu localidad el agua de uso público es apta para el consumo, hiérvela primero no más de 2 minutos. Si tienes dudas, utiliza agua mineral directamente, sin hervir.
  2. El agua del bibe ha de estar templada. Como la de la leche que mana de tu pecho, a la misma temperatura del cuerpo humano, unos 36 grados.
  3. Añade la leche en polvo utilizando un cuchillo. Hay que nivelarla a la altura del borde del cacito; no «aprietes» para que entre más, pues las medidas están calculadas de manera que no sea necesario hacerlo, y nunca prepares el biberón con cantidades distintas (más o menos cacitos) a las que señala el envase.
  4. Coloca la tetina y la tapa y agita suavemente el biberón. Así, la leche se disuelve y desaparece cualquier grumo.
  5. Vuelve a comprobar la temperatura. Deja caer unas gotas sobre la cara anterior de tu muñeca; apenas deberás sentirla.
  6. Puedes preparar varios biberones de leche. En ese caso, guárdalos en el frigorífico hasta el momento de usarlos (nunca más de 24 horas).
 


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