8 claves para perder kilos de forma sana tras el parto

Te damos las claves para eliminarlos

Los especialistas insisten en que las dietas no deben ser demasiado estrictas, de manera que no disminuyan de golpe más de 500 calorías diarias.

 
dieta posparto

El parto supone un enorme gasto de energía en el que perderás entre 5 y 6 kilos. En los días siguientes seguirás eliminando líquidos retenidos y el útero regresará a su tamaño inicial. Al cabo de una semana pesarás entre 2 y 3 kilos menos.

Si te has pasado de los 9-12 kilos que se suele engordar en un embarazo, el ritmo de pérdida de lo que has ganado es distinto en cada mujer y depende de factores tan variados con el número de hijos previos, la edad, el tipo de parto o el peso ganado durante la gestación.

Si quieres perder peso y no volver a recuperarlo, ten en cuenta estos consejos y aplícalos en tu dieta.

  1. Come de todo, pero sin excesos.
  2. Limita el consumo de azúcar, dulces, snacks, embutidos y carnes grasas, caldos grasos (sopa de sobre), bebidas refrescantes azucaradas y alcohol.
  3. Disminuye el tamaño habitual de las raciones que sueles consumir.
  4. Practica ejercicio físico diariamente: un paseo de una hora a buena marcha es una estupenda alternativa al gimnasio.
  5. Reparte bien las calorías diarias: un 65% han de proceder de los hidratos de carbono (verduras, hortalizas, patatas, legumbre, pan, arroz, pasta y cereales), un 20% de las grasas (aceite de oliva, sobre todo) y un 15% de las proteínas (leche y yogures desnatados, huevos, pescados y aves y carnes blancas son las principales fuentes de proteínas animales, a las que hay que sumar las de origen vegetal del resto de alimentos del menú).
  6. No te obsesiones con “no saltarte la dieta”: un exceso en un día aislado no modifica el resultado del régimen, si éste es adecuado.
  7. Acostúmbrate a comer despacio y masticar bien los alimentos: de esta manera damos tiempo a que el organismo active las señales de saciedad que hacen que dejemos de comer. Aprende a escuchar el mensaje. Hay algo de cierto en el dicho popular “comer deprisa engorda”.
  8. Bebe al menos 2 litros diarios de agua al día.

No hagas dietas que…

- prohíban alimentos. Muchas aconsejan suprimir los más calóricos. Sin embargo, los alimentos poseen, además de calorías un valor nutritivo que nunca hay que menospreciar. Desconfia de las que eliminan el pan y los cereales, que aportan el combustible que precisan nuestras células para producir energía.

- propongan cambios radicales. Una dieta debe enseñar a comer bien. El objetivo final es poder mantener los hábitos aprendidos durante toda la vida. Una dieta radical hará que te olvides de ella en cuanto adelgaces, recuperes antiguas costumbres y, en consecuencia, también tu antiguo peso.

- aporten menos de 1.200 calorías. Además de problemas de salud (carencias de vitaminas y minerales, deshidratación…) las dietas muy restrictivas no son efectivas cuando se quiere mantener el peso: numerosos trabajos muestran que las personas que siguen cada cierto tiempo este tipo de regímenes reducen en cada intento las posibilidades de éxito, pues el organismo se acostumbra a la restricción calórica y altera el gasto energético basal.

- prometan resultados rápidos. Comiendo menos siempre conseguirás adelgazar. Pero no se trata de adelgazar a cualquier precio. Las dietas que aseguran una pérdida de peso más rápida son casi siempre deficitarias en algún nutriente y por tanto desequilibradas. Además, perder peso lentamente siempre es, a la larga, mucho más efectivo: cambias tus hábitos y tu peso se estabiliza.

- aseguren que valen para todo el mundo. Un régimen ha de adaptarse a las características específicas de cada persona: su peso ideal, su constitución física, su carácter, la actividad que realiza. Aquella que se ajuste a nuestras necesidades será la que llevemos a cabo con menor esfuerzo y mayores probabilidades de éxito.

 

Maite Izquierdo