10 buenos hábitos para mantenerte en tu peso

Adiós, 'dietas milagros'

Los excesos navideños, la cercanía del verano, una celebración familiar importante… Cualquier excusa parece buena para ponerse a dieta y lucir nuestro mejor aspecto, pero ¡cuidado! Los milagros no existen en materia dietética. Os damos 10 prácticos consejos para mantener un peso constante a lo largo del año.

 
Consejos peso

¿Cuántas veces has oído eso de que “las dietas milagro no existen” y que “cuanto más rápido pierdas peso, más rápido lo cogerás”? Seguro que tantas como te han hablado de lo último en dietas, la revolución dietética, los trucos más milagrosos para desprenderse de esos kilitos de más que acumulas en las caderas… Y lo cierto es que mucho de esos “milagros” funcionan, al menos temporalmente y no sin prejuicios sobre nuestra salud.

Los nutricionistas insisten en que lo ideal es incorporar en el día a día pautas saludables de alimentación que, combinadas con algo de ejercicio, nos ayuden no sólo a mantener un peso constante sino a tener una vida activa y sana.

Con ese objetivo, Lipograsil ha elaborado un decálogo de normas que ha denominado “Refuerza tu confianza alcanzando el peso ideal”, pensado para poder cuidarse y mejorar el bienestar sin apenas darse cuenta.

1. La mejora de tus hábitos alimenticios empieza en la cesta de la compra.

Como decíamos, seguir una alimentación variada y equilibrada es esencial para perder o controlar el peso y difícilmente podrás llevarla si tu despensa se lleva de alimentos precocinados, snacks y bollería industrial. Elabora una lista de la compra “más verde”, con frutas y verduras, pescados frescos,… Cuando vayas al supermercado, no vagues por los pasillos picoteando en productos hipercalóricos y poco sanos.

2. Aprende a comer.

Es el objetivo fundamental, o debería, de toda dieta. “Aprender” a comer bien supone tomar las cinco raciones recomendadas de frutas y verduras al día; reducir el consumo de grasas saturadas y carne, aumentando el de pescado; decantarse por lácteos desnatados y eliminando los precocinados y la bollería industrial.

3. ¡Muévete!

Toda dieta debería acompañarse de una rutina de ejercicio diaria. Eso no supone que tengas que ser una gran deportista. Basta con caminar 30 minutos deprisa, bajarse una parada antes del autobús y andar hasta la oficina o casa o no utilizar el ascensor y subir las escaleras.

4. Bebe 8 vasos de agua al día.

La hidratación es importante en la pérdida de peso pues lo primero que eliminamos son las toxinas; esto supone un esfuerzo extra para los riñones, que necesitan una mayor cantidad de líquido para excretarlas.

5. Duerme 8 horas al día.

Diferentes estudios asocian el descanso insuficiente a la obesidad. La falta de sueño favorece el picoteo durante el día, pues el cuerpo necesita compensar la falta de energía provocada por el cansancio con una mayor ingesta calórica, que te llevará a tomar sobre todo dulces.

6. Motivación=éxito.

La motivación es un factor fundamental a la hora de ser constante con una dieta; no te desanimes, sobre todo si en las primeras semanas pierdes menos peso del que esperabas.

7. No renuncies a tu vida social

Es común asociar las salidas con amigos a comidas y cenas; algo difícilmente combinable con una dieta. No faltes a esas citas sólo porque estés a régimen. Basta con que sepas elegir bien los platos que comerás de la carta. Empieza siempre con una ensalada y evita las recetas con salsas o cremas como segundo, que será preferiblemente un pescado.

8. Una comida libre a la semana.

La rutina es uno de los grandes enemigos de las dietas, pues la ansiedad asociada a ella puede hacer que caigamos en comer cosas que no debemos. Por eso, todo régimen debería incluir una comida libre a la semana, que deberías usar en el fin de semana para reunirte con familiares o amigos. Es mejor que sea en la comida, ya que el cuerpo tiene más tiempo para quemar las calorías.

9. Platos saludables, divertidos y originales.

Si además de hacer dieta te propones aprender nuevos platos, conseguirás que el régimen sea más llevadero. Échale imaginación y prueba a hacer recetas bajas en calorías pero igualmente sabrosas; redescubre el horno, que cocina con mucha menos grasa, y practica técnicas como el papillote para cocinar tus alimentos favoritos.

10. Busca apoyo en tu entorno.

Implica a aquellos que te rodean en tu dieta, sobre todo si eres la encargada de hacer la comida en casa. Esto no supone que todos tengáis que hacer régimen, pero sí que ellos adopten los hábitos saludables que tú estás intentando llevar a la práctica. Seguro que acaban agradeciéndolo.

Asesoramiento: Lipograsil.

 

Laura Jiménez




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