La papilla de fruta: ¿mejor cruda o cocida?

El consejo del experto

¿Dudas sobre cómo darle fruta a tu bebé? El Dr. Sánchez Valverde, experto en nutrición pediátrica te da las pautas para introducirla en su dieta de la mejor manera.

 
niña con madre

Desde el punto de vista nutricional una fruta cocida tiene las mismas calorías e hidratos de carbono que la fruta natural. “Hay un tipo de vitaminas, las termosensibles, cuyo contenido es más bajo en la fruta cocida porque al cocinarlas se pierden o bajan su porcentaje”, explica el Dr. Sánchez-Valverde, jefe de la sección de Gastroenterología y Nutrición pediátrica del Hospital Virgen del Camino en Pamplona. Este grupo de vitaminas reduce su proporción con el calor. Pero si piensas congelar el puré lo tendrás que hacer con fruta cocida. Una solución es alternar el modo de preparación de su comida y optar por dársela fresca si la va a tomar al momento o cocer la fruta si después vas a congelarla. Puedes cocinarlas al vapor, en la olla convencional o al microondas. Estas tres opciones alteran menos las propiedades nutricionales del alimento.

Uno de los aspectos más importantes en esta etapa es comprobar la tolerancia que tiene el pequeño a cada alimento. Por eso, primero debes ofrecerle papilla de una sola fruta y, si la tolera bien durante un par de días, probar con otra diferente. Si mezclas varios ingredientes no sabrás cuál de ellos ha provocado la reacción si tiene intolerancia a alguna. “Después podemos comenzar a mezclar varias piezas, empezando siempre por la manzana, la naranja y la pera y, al cabo de un mes, ya estará tomando todo tipo de frutas. Hasta los ocho o los nueve meses no introduciremos las fresas, el kiwi y el melocotón porque son las que tienen más riesgo de producir alergias”, señala este especialista.

Si tu bebé es muy estreñido, puedes darle zumo de naranja a partir de los dos o tres meses para mejorar su tránsito intestinal. “Es un arma eficaz frente al estreñimiento por la presencia de fructuosa y otros azúcares que el intestino del niño no absorbe bien y que originan movimientos intestinales y heces más blandas”. Si tu pequeño tiene este problema limita la cantidad de manzana y plátano porque son las frutas más astringentes.

Asesoramiento: Dr. Sánchez-Valverde, jefe de la sección de Gastroenterología y Nutrición pediátrica del Hospital Virgen del Camino en Pamplona

 

Magda Campos