Cuándo y cómo dar frutos secos al niño

Mucho cuidado con ellos

Contienen proteínas, vitaminas y minerales muy interesantes para su desarrollo. Pero pueden provocar alergias y atragantamientos peligrosos. Ofrécele frutos secos, pero siempre respetando la edad de inicio y en cantidad moderada.

 
frutos secos

Almendras, piñones, nueces … Los frutos secos grasos aportan mucha energía –más de la mitad de su peso son grasas insaturadas–. Pero, además, son ricos en proteínas, ácido fólico y otras vitaminas del grupo B –muy importantes para el cerebro del niño –, y minerales como el fósforo, el hierro y el potasio. En cuanto a la fruta seca como los dátiles, albaricoques, higos o ciruelas, no solamente aportan azúcar sino proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, sales minerales y mucha fibra. Por todo ello, son recomendables en la alimentación de los niños pero aplicando criterios de precaución.

Pautas para introducirlos en la dieta del niño

 Antes de ofrecerle frutos secos por primera vez, ten en cuenta lo siguiente:
• Riesgo de alergia. Nueces, avellanas, almendras, piñones pueden desencadenar reacciones cutáneas y respiratorias. Conviene retrasar su introducción hasta después de los dos años. En niños con antecedentes de alergia, hasta los cuatro. Los frutos secos más alergénicos e indigestos son los pistachos, cacahuetes y nueces. Retrasa su consumo hasta comprobar que el niño tolera bien los demás.
• Atragantamiento. Entre el 70 y el 80 por ciento de los atragantamientos se producen a causa de los frutos secos. Además del riesgo de asfixia, los trocitos aspirados pueden lesionar el pulmón por el aceite que destilan. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recomienda, por este motivo, no ofrecer frutos secos enteros hasta que el niño haya cumplido cinco o seis años. Si bien la ingestión de la cáscara de pipas puede causar apendicitis, el riesgo de aspiración a las vías respiratorias es el verdadero problema que obliga a prohibirlas totalmente antes de los 5 años.
• Control del peso. Son alimentos muy calóricos. Siempre deben consumirse con moderación.

Cuándo introducirlos

Los frutos secos se pueden dar a partir de los 2 años, pero nunca enteros, sino bien triturados y en cantidades reducidas.

  • Las almendras o avellanas son perfectas para acompañar un yogur o la papilla de fruta.
  • Los piñones suavizan el sabor del puré de verdura.
  • Los dátiles, albaricoques, ciruelas contrarrestan el sabor ácido de la fruta fresca.
  • Combinan a la perfección con el pollo, el pavo o los platos de pasta.

Comprobarás cómo le gusta si los añades a la papilla de la merienda a partir del año. Para ello, déjalos en agua caliente hasta que se ablanden y pon pequeñas cantidades a la batidora.
También prueba a añadirlos al yogur o al queso fresco para sus tostadas. Por su alto contenido en fibra, son el aliado ideal para combatir el estreñimiento.

Si más adelante, tu hijo es un aficionado al picoteo, recuerda que es mejor ofrecerle un puñado de avellanas que una bolsa de patatas fritas. Frente a los típicos snacks, los frutos secos no contienen conservantes y lo que aportan no son calorías vacías.

 

Magda Campos




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