Cómo suprimir la toma de leche nocturna

¿Por costumbre o por hambre?

A partir de los cinco meses de vida tu bebé estará preparado para olvidar la toma nocturna de leche, ya sea materna o con biberón. Facilita la transición con estos consejos.

 
Toma nocturna de leche

Durante varias semanas has alimentado a tu hijo a demanda, aunque eso te supusiera despertarte varias veces durante la noche. Ahora ya ha cumplido los cuatro meses y medio y te preguntas si sería posible prescindir de esa toma de madrugada que te impide descansar bien. La respuesta es sí, siempre que tu pediatra no te indique lo contrario. Conseguir que tu hijo no reclame este alimento no siempre es fácil.

¿Será hambre o costumbre?

En los primeros meses de vida, el estómago de un bebé es tan pequeño que no puede ingerir suficiente alimento para estar en ayunas durante periodos largos de tiempo. Su organismo necesita leche para saciar la sed, obtener nutrientes para un correcto funcionamiento de todos los sistemas y evitar hipoglucemias.

Los pediatras señalan que entre los cuatro y medio y los cinco meses su estómago ya es capaz de mantener alimento suficiente para no comer durante 6-7 horas, una edad que varía ligeramente dependiendo del tipo de lactancia que le des. Los bebés alimentados con biberón suelen dejar de reclamarla antes mientras que los que toman pecho pueden dar un poco más ya que la leche materna es menos saciante y se digiere más rápido que la artificial.

A partir de esta edad es posible que tu hijo llore por hambre real, por sed o porque necesita un ratito de mimos de sus padres. Si despertarte de madrugada y amamantarle o darle un biberón no te resulta molesto, no hay inconveniente en que sigas haciéndolo pero si preferirías descansar del tirón unas cuantas horas más puedes probar algunos trucos.

Cómo facilitar la transición

Es importante recordar que antes de iniciar el destete nocturno de nuestro bebé conviene consultar con el pediatra si el pequeño está preparado para ello y su ganancia de peso lo permite. Él puede darte algunas pautas de actuación. Ten en cuenta que este, como todos los procesos relacionados con un bebé, no puede ser radical sino paulatino. Si tu pequeño llora desconsoladamente porque no le das de comer, cede y ponle al pecho. Puede que sólo esté reclamando un poco de cariño o que realmente tenga hambre porque ha digerido la toma anterior más deprisa que otros días o porque se encuentra en una fase de crecimiento rápido y requiere más alimento. La flexibilidad es la clave. Además:

  • Atrasa la última toma del día ligeramente y adelanta la primera de la mañana. Puede que así consigas “engañar” a su estómago y no te despierte de madrugada.
  • Los niños suelen hacer la última toma del día horas antes de que sus padres se vayan a dormir. Si es tu caso, desperézale cuando os vayáis a la cama para que haga una pequeña toma que “mate el gusanillo”.
  • Si le ofreces biberón, preparar el último biberón del día con la misma cantidad de leche y cereales que acostumbres pero un poquito más de agua para que se llene más. De la misma forma, puedes añadir un cacito más de cereales y un poquito de agua para que quede más saciado y tarde más en hacer la digestión (los cereales se procesan más lentamente que la leche). Es importante que, si añades cereales, añadas la misma proporción de agua. Poner sólo más cereales aumentará la concentración del biberón y podría causarle problemas digestivos y renales.
  • Procura que tu hijo no se salte ninguna toma del día, sobre todo las de la tarde. Si está dormido y no reclama su alimento desperézale cambiándole el pañal o haciéndole algunos mimos. Dejarle que duerma muchas horas durante el día hará que no quiera descansar por la noche y llore pidiendo comida y mimos.
  • Algunos bebés lloran sólo porque tienen sed. Ofrécele un biberón con un poquito de agua, sobre todo si se despierta muy cerca de la primera toma de la mañana. Si tiene sed, la saciará y si tiene hambre, aguantará hasta la hora habitual y no alteraréis su patrón de alimentación.
  • Si ya has empezado a darle alimentación complementaria, procura mantener siempre los mismos horarios de comida, merienda y cena para que su organismo se habitúe a él.
  • No te obsesiones con su toma de peso, aunque no coma de madrugada seguirá ganando peso correctamente.
 

Paula Bermejo




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