'Baby-led weaning' otra forma de alimentar al bebé

Fuera papillas

Partos cada vez menos instrumentalizados, lactancia materna a demanda, porteo y contacto piel con piel... La apuesta por métodos más naturales de crianza da un paso más con el baby-led weaning, una propuesta que defiende que los pequeños coman los alimentos sólidos que deseen con libertad desde los seis meses.

 
Alimentación complementaria

“Destete dirigido por el bebé”, así se traduce literalmente baby-led weaning, una tendencia de moda en Estados Unidos y que llega a Europa de la mano Gill Rapley, una autoridad en alimentación infantil, y su libro “El niño ya come solo. Consiga que su bebé disfrute de la buena comida”. Te contamos en qué consiste este método, por qué está tan de moda y los beneficios e inconvenientes que puede traerle a tu pequeño.

¿En qué consiste el baby-led weaning?

En la mayoría de las familias son los padres quienes deciden cuándo y cómo se inicia la alimentación complementaria al ofrecer al niño su primera papilla. “Aprender a comer sólidos es una parte natural del desarrollo del bebé, como gatear, caminar o hablar. Si no dirigimos ninguna de estas habilidades no tenemos por qué hacerlo con la comida”, mantiene Gill Rapley. Así, el baby-led weaning permite que el pequeño tome la iniciativa durante el proceso y use su instinto y sus habilidades para probar nuevos alimentos. Además, aseguran que no hay ninguna investigación que sustente que haya que comenzar la alimentación complementaria con purés y papillas.

¿Cuándo se inicia?

Nunca antes de los seis meses de edad, momento en que el niño ya puede agarrar alimentos y controla el proceso de deglución, lo que evita que se atragante con los trozos que muerde. El bebé seguirá tomando leche siempre que quiera y la lactancia, ya sea materna o artificial, convivirá con la ingesta de otros alimentos hasta los 9 meses, cuando la leche empezará a sustituirse por sólidos. Si dejamos que el niño sea quien controle lo que come, irá pasando poco a poco a tomar lo mismo que el resto de la familia y dejará de reclamar leche.

¿Cómo se desarrolla?

  • Cuando tu hijo tenga seis meses, ha de sentarse en la mesa con el resto de la familia y participar de la comida común cuando se sienta preparado, sin que los adultos le presionéis ni use cucharas ni tenedores hasta más adelante. Sus manos son su mejor cubierto.
  • Se deja cerca suyo diferentes platos con trozos de distintos alimentos que pueda agarrar con las manos y se le animará –sin presiones, recuerda– a que experimente con ella, la coja, juguetee… aunque aún no sea capaz o quiera llevársela a la boca.
  • Debes dejar que sea él quien tome la iniciativa y decida cuánto quiere comer. No le obligues a que coma más o complementes su comida con una toma de leche si él la rechaza. El niño es perfectamente capaz de saber qué cantidad de comida necesita, al fin y al cabo ya lo hace cuando mama.
  • Los pequeños alimentados con lactancia materna se adaptan más fácilmente a la alimentación complementaria, ya que ellos controlan su alimentación y desarrollan de un modo los músculos de la boca que favorece la masticación. Si tu hijo toma biberón, no te extrañes si le cuesta un poco más empezar a comer otros alimentos.

Sus beneficios

  1. Es divertido y natural. “Los bebés están programados para experimentar y para explorar. Es así como aprenden y eso afecta también a la alimentación”, comenta Gill Rapley.
  2. Los niños aprenden sobre los alimentos: su aspecto, olor, sabor, textura… y lo hacen con más facilidad que si toman papillas y purés.
  3. Comen con más seguridad. Manipular un trozo de comida y metérselo en la boca le ayuda a determinar la facilidad con que puede masticar trozos de distinto tamaño. Así no se meterá pedazos muy grandes con los que pueda atragantarse.
  4. El pequeño participa en las comidas familiares.
  5. Este método reduce el riesgo de obesidad, ya que los niños controlan por sí solos el apetito y comen lo que les resulta estrictamente necesario, lo que evita el riesgo de que los padres le sobrealimenten porque consideran que debe comer más.
  6. Mejora la coordinación ojo-mano.
  7. “Se acabaron las batallas campales y la necesidad de estratagemas y juegos para que coma”, asegura su autora.

Posibles inconvenientes

Según Gill Rapley, aquellos que quieren criticar este método sólo encuentran dos motivos: que el niño se ensucia y puede mancharlo todo y la preocupación por el qué dirán. A ello deberíamos añadir el riesgo de atragantamiento, que para la autora es inexistente si dejamos que el niño coma con libertad, pues sólo morderá los trozos que pueda tragar; y el peligro de desarrollar alergias alimentarias por ofrecerle ciertos alimentos antes de que sea recomendable tomarlos.

¿Qué opinan los expertos?

Como todos los temas relacionados con el cuidado y la educación de los niños, el baby-led weaning tiene defensores y detractores. Hablamos con un pediatra y una nutricionista para que nos cuenten su punto de vista sobre esta técnica.

Para más información: El niño ya come solo, de Gill Rapley y Tracey Murkett. Editorial Médici. 

 

Laura Jiménez