A partir del año, enséñale a masticar

Para que no los rechace

La alimentación del bebé a partir del año se acerca a la de los mayores. Descubre cómo debe ser.

 
Mirando la cuchara

Soplar su primera velita significa entrar en una nueva etapa en la que, de repente, el desarrollo parece precipitarse: comenzará a caminar, a decir sus primeras palabras y también se acercará a la “comida de mayores”. Estas serán las claves de su alimentación en esta etapa.

Empieza con los trocitos. Hay niños que aceptarán mejor encontrarse pedacitos de zanahoria o patata cocida dentro de su puré habitual, y otros, los escupirán y preferirán tomárselos por separado cogiéndolos de un plato con sus deditos.

- Alimentos por separado. Empieza a ofrecerle por separado los mismos alimentos que toma en su puré, comenzando por los más blanditos: hortalizas y verduras cocidas, y frutas como la pera o el plátano un poco chafado con el tenedor.

- Separa de su puré, la carne y el pescado. Ofréceselos como segundo plato. Carne picada en albóndigas, pescado cocido, huevo en tortilla, pasta con taquitos de jamón… son buenas opciones.

- Prepárale ensaladas con alimentos conocidos. De base, arroz, pasta, tomate troceado, maíz… y ve incorporando otros nuevos como lechuga en tiras, o zanahoria rallada.

- Si rechaza un nuevo alimento, no pienses ya que no le gusta. Es posible que no aprecie la forma en que lo has cocinado, la temperatura o incluso el color que presenta.

- Comparte sus comidas. Ten en cuenta que lo más importante es que los padres prediquéis con el ejemplo. Siéntale en su trona pero a la mesa con vosotros y compartid ese rato en familia.

- No le fuerces a comer. “El castigo, las reprimendas y la obligación con la comida suelen tener efectos contraproducentes”, advierte esta nutricionista.

Antes de la ‘edad del no’

Una de las claves para conseguir que tu hijo acepte los nuevos alimentos y texturas es empezar a ofrecérselos antes de que cumpla los dos años. A esta edad, los niños entran en la llamada “etapa del no”, una fase típica de su desarrollo en la que recurren a la negación como forma de reafirmarse y conocerse a sí mismos. Y el problema es que ese “no” lo utilizan para casi todo y, por supuesto, también para la comida, y puede rechazar por sistema todo lo nuevo que le pongas en su plato. Si, en cambio, te adelantas a esa edad, y aprovechas la franja que va del primer al segundo cumpleaños, observarás que su reacción es la contraria. Al año, es un investigador nato porque su curiosidad es enorme. Le gusta observar, descubrir y probar cosas nuevas… entre ellas, alimentos que hasta entonces no conocía.

Asesoramiento: Dra. Concepción Vidales, especialista en Nutrición y Dietética, autora de Nutrición infantil, y directora de Nutrimedic.

 


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